La devoción a San Judas Tadeo se impuso sobre la salud, y cientos de personas evadieron las restricciones para festejar al santo.
En la tarde noche del martes y el transcurso de este miércoles, se escuchó la pólvora por distintas partes de la capital potosina, y en la capilla de avenida Salk se observó un tumulto de gente.
Al respecto, Juan Jesús Priego Rivera, vocero del Arzobispado, recordó que el arzobispo prohibió las fiestas patronales durante este año debido a la pandemia, por lo que si se detecta que algún sacerdote convocó al festejo, puede ser sancionado con una llamada de atención e incluso con el cambio de parroquia.
Comentó que por lo general son los propios feligreses quienes organizan los festejos, por lo que pidió que este año se abstengan de hacerlo para evitar riesgos de contagio, y que la devoción se exprese desde casa.
El sacerdote apeló a la responsabilidad y conciencia de las personas, pidió pensar en los adultos mayores que han tenido que estar en confinamiento durante la pandemia por ser población de riesgo, y cuestionó si también tendrán que pasar solos las fiestas decembrinas "por culpa de unos irresponsables que no quieren hacer caso".
Incluso se pronunció por la aplicación de multas a quienes no usen cubrebocas, dijo que si bien entre los potosinos no hay la capacidad económica para pagar multas de más de mil pesos, sí pueden ser de 100 o 200 pesos, de manera que sea un incentivo para atender esta medida de protección.
Dijo que lo recaudado con dichas multas se pudiera usar para comprar cubrebocas y repartirlos a la población de escasos recursos. Comentó que en su caso, la Iglesia repartió 20 mil cubrebocas en las parroquias para que las hagan llegar a la población necesitada y que así no exista excusa.
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