El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un padecimiento que afecta el desarrollo del cerebro, y se caracteriza por presentar deterioro social, dificultades en la comunicación, limitaciones en el juego y patrones repetitivos de pensamiento y conducta. A nivel mundial, de 2 a 25 de cada 1000 niños tienen un trastorno del espectro autista y afecta cuatro veces más a hombres que mujeres. Aproximadamente del 4 al 14 % de los hermanos de niños con un trastorno del espectro autista también presentan el padecimiento.
En la mayoría de los casos se desconoce la causa, sin embargo, existe un fuerte componente genético y factores ambientales relacionados como la exposición de sustancias tóxicas antes o después del nacimiento, las complicaciones durante el parto y las infecciones maternas durante el embarazo. Algunas personas creen, incorrectamente, que este padecimiento puede ser causado por la exposición a ciertas vacunas, sin embargo, no hay evidencia científica que confirme que alguna vacuna pueda causar un trastorno del espectro autista.
Los síntomas del trastorno del espectro autista generalmente se reconocen entre los 2 y 3 años de edad, aunque pueden estar presentes antes, el retraso en el habla o el lenguaje es la primera señal de que un niño puede tener el trastorno. Es posible que el niño no pueda hablar o comprender a los demás o no mostrar interés en comunicarse, pueden preferir jugar solos en lugar de jugar con otros y tienen dificultad para usar e interpretar comportamientos no verbales, como el contacto visual, la expresión facial, los gestos y las posturas corporales. Otra característica son los movimientos corporales repetitivos, como aletear o torcer las manos o los dedos, mecerse, balancearse o caminar de puntillas y pueden mostrar respuestas sensoriales atípicas a los sonidos, los sabores o el tacto, por ejemplo, ser demasiado sensible a los niveles normales de ruido.
El diagnóstico del autismo es clínico, a través de un examen y valoración detallada de la historia del niño y la presentación actual en las áreas de comportamiento social, lenguaje y tipo de juego, el tratamiento ideal incluye terapias de apoyo que abordan los síntomas principales del trastorno, como son las malas habilidades de comunicación, las rutinas obsesivas o repetitivas y la torpeza física; además de contar con educación especial y apoyo a las familias. Si se presentan alteraciones graves en la conducta o trastornos en el estado de ánimo, será de gran beneficio el uso de tratamiento farmacológico. El trastorno del espectro autista no se cura, pero el acceso a asesoramiento, apoyo y asistencia especializada de manera continua aumenta la probabilidad de un resultado positivo y exitoso.
Los Servicios de Salud brindan atención en el Centro Integral de Salud Mental (CISAME), por medio de referencia del centro de salud que le corresponde. En San Luis Potosí, está ubicado en Av. Salk #195, Colonia Progreso, su teléfono es 444 815 94 77, con un horario de atención de 7:00 a 20:00 horas y en Ciudad Valles, en Av. San Luis de la Paz No. 1007, Col. Rosas del Tepeyac, teléfono (481) 381 64 37, de 8:00 a 16:00 horas. La Clínica Psiquiátrica “Dr. Everardo Neumann Peña”, Teléfono: 444 100 9250 y en el Hospital Central “Dr. Ignacio Morones Prieto”, con dirección en Av. Venustiano Carranza No. 2395, S/N Zona Universitaria, San Luis Potosí, S.L.P.
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